El metaverso ha irrumpido en el mundo de las inversiones, ofreciendo oportunidades únicas para diversificar carteras y explorar nuevos activos digitales. ¿Cómo funciona este mercado emergente y qué riesgos conlleva?
Los bienes raíces virtuales son parcelas, edificios y espacios publicitarios que existen exclusivamente en mundos digitales. Se compran y venden como NFTs, respaldados por criptomonedas y registrados en una cadena de bloques. Este modelo certifica la escasez y la propiedad de cada activo.
El metaverso, a su vez, agrupa entornos persistentes donde los usuarios interactúan mediante avatares, combinando realidad virtual, realidad aumentada y blockchain. En él conviven dos grandes vertientes: mostrar inmuebles físicos mediante visitas virtuales o comercializar inmuebles 100 % digitales.
El mercado de terrenos digitales se organiza en mundos virtuales con parcelas limitadas en coordenadas. Cada plataforma define su propio mapa, con distritos y zonas temáticas.
En este ecosistema participan desde usuarios minoristas y criptoinversores hasta grandes marcas que abren tiendas y sedes.
El volumen de ventas de terrenos virtuales ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años. A continuación se presenta un resumen comparativo:
Según BrandEssence Market Research, el sector mantendrá una proyección de crecimiento del 31% anual hasta 2028. Los precios promedio varían por plataforma, con picos millonarios en ventas de terrenos emblemáticos.
Invertir en bienes raíces virtuales implica varios pasos técnicos y financieros:
Una vez propietario, puedes desarrollar tu terreno según distintos modelos de negocio:
– Construir espacios para tiendas, oficinas o showrooms.
– Organizar eventos y conferencias en entornos interactivos.
– Vender publicidad en vallas digitales y pantallas.
– Reventa especulativa aprovechando la apreciación del terreno.
La tokenización garantiza transacciones seguras en blockchain público y un registro inmutable de la titularidad.
El precio de un terreno virtual depende de varios elementos:
Una parcela cerca de un portal principal o de una zona de eventos puede multiplicar su valor en poco tiempo.
Las inmobiliarias y promotoras ya utilizan entornos virtuales para:
Presentar proyectos en preventa con recorridos 3D inmersivos, mostrar mobiliario interactivo y facilitar reuniones con clientes sin necesidad de desplazarse.
En ciudades como Miami, se han recreado edificios de lujo en preventa para atraer inversores internacionales.
Este mercado, aunque prometedor, no está exento de peligros:
La propiedad de bienes raíces virtuales se basa en el control del NFT asociado, pero carece de un reconocimiento jurídico claro en muchos países. A menudo se aplica la regulación de criptoactivos, y las plusvalías generan obligaciones fiscales.
Los inversores deben reportar sus operaciones según la normativa local y contemplar posibles conflictos de jurisdicción.
En 2021 y 2022 se vivió un “boom inmobiliario” en el metaverso, con ventas millonarias de parcelas en Decentraland y The Sandbox. Grandes empresas como Adidas, Gucci y Samsung adquirieron terrenos para crear tiendas y galerías.
Estos ejemplos demuestran el poder de atracción y la capacidad de innovación del mercado virtual, aunque también recuerdan la necesidad de una evaluación rigurosa antes de invertir.
El metaverso ha abierto una nueva frontera para el sector inmobiliario y la inversión digital. Comprender sus mecanismos y riesgos es fundamental para aprovechar sus oportunidades con seguridad.
Referencias