En un contexto global que exige respuestas financieras coherentes y oportunas, resulta crucial entender cuándo las medidas de un banco central no logran impactar en la vida cotidiana de las personas.
La desconexión monetaria se manifiesta cuando los ajustes en tasas de interés, operaciones de mercado y control de agregados no repercuten en precios, inflación ni actividad real. En México, esta brecha ha sido resultado de dinámicas históricas, políticas contradictorias y factores externos.
El concepto de desconexión monetaria describe la pérdida de eficacia de la política monetaria en la economía real. Aunque Banxico ajuste sus tasas y realice subastas diarias de dinero, esos esfuerzos pueden verse neutralizados por:
Estos factores potencian una situación en la cual la política antiinflacionaria pierde efectividad y los hogares sufren las consecuencias de precios elevados y crecimiento débil.
Para entender la desconexión actual, es esencial revisar la trayectoria del sistema bancario y el rol del Estado:
Estos episodios ilustran cómo el modelo neoliberal en México no eliminó grupos de interés, sino que creó nuevas coaliciones rentistas protegidas por el intervencionismo.
El Banco de México tiene un mandato constitucional: mantener estable el poder adquisitivo del peso. Para ello emplea varias herramientas que, en condiciones ideales, conducen a la moderación de precios.
Entre sus principales instrumentos destacan:
Adicionalmente, Banxico fija metas de crecimiento cuantitativo de base y límites de crédito interno, buscando influir en tasas de interés y tipo de cambio. Sin embargo, para que estas medidas operen plenamente, se requiere una sinergia con la política fiscal y un entorno institucional sólido.
Existen varias manifestaciones de desconexión monetaria que afectan de manera distinta al entorno económico:
Estos escenarios reflejan que un banco central no opera en el vacío y que su eficacia depende de múltiples interlocutores y condiciones.
Frente a la repetida aparición de desconexiones monetarias, es indispensable trazar rutas de mejora:
Solo con políticas macroeconómicas integrales y coherentes se podrá cerrar la brecha entre las intenciones del banco central y los resultados en la economía diaria.
La experiencia mexicana demuestra que sin un diseño institucional robusto y sin la voluntad de alinear objetivos fiscales y monetarios, cualquier esfuerzo de Banxico corre el riesgo de quedar aislado. Urge, entonces, un compromiso conjunto de autoridades, empresas y sociedad civil para restaurar la eficacia real de la política monetaria y asegurar un crecimiento incluyente y sostenible.
Referencias