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Política Monetaria
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Desdolarización: Más Allá de la Geopolítica Financiera

Desdolarización: Más Allá de la Geopolítica Financiera

18/02/2026
Maryella Faratro
Desdolarización: Más Allá de la Geopolítica Financiera

La desdolarización se ha convertido en un fenómeno económico y político que va más allá de un simple cambio de moneda.

Este proceso busca recuperar soberanía monetaria y financiera, reduciendo riesgos asociados al dólar estadounidense y promoviendo una arquitectura global más equilibrada.

A lo largo de la última década, la interdependencia económica global y la fragilidad de ciertos sistemas financieros han impulsado la reflexión sobre la dependencia excesiva del dólar y sus consecuencias a mediano y largo plazo.

Definición y concepto esencial

La desdolarización es el proceso por el cual países o bloques económicos reducen su dependencia del dólar estadounidense como moneda de reserva global, medio de pago en comercio internacional y unidad de cuenta en contratos de commodities.

Este fenómeno implica diversificar reservas hacia monedas locales, el yuan chino u otras alternativas, con la intención de minimizar la influencia de sanciones y reforzar la estabilidad interna.

Históricamente, la dolarización se implementó en varios países latinoamericanos durante crisis de hiperinflación para contener aumentos de precios, pero a costa de perder control sobre la política monetaria y de no obtener ingresos por señoreaje.

Hoy, la reversión de la dolarización busca equilibrar la estabilidad con la capacidad de impulsar el crecimiento a través de políticas adaptadas al contexto local.

Causas que impulsan la desdolarización

  • Las tensiones geopolíticas crecientes, donde sanciones y bloqueos financieros animan a las naciones a buscar autonomía.
  • El auge de economías emergentes como China y los BRICS, que promueven el uso del yuan en intercambios bilaterales para reducir la hegemonía del dólar.
  • Las políticas monetarias expansivas de EE.UU., que erosionan la confianza global y elevan la inflación en mercados emergentes.
  • La necesidad de diversificar reservas para mitigar riesgos de volatilidad y proteger los activos nacionales ante fluctuaciones abruptas.
  • Lecciones de crisis históricas en América Latina, donde la dolarización generó pérdida de señoreaje y limitaciones de política monetaria.

Además de factores geopolíticos y monetarios, la desdolarización emerge como respuesta a movimientos sociales y académicos que demandan mayor participación y transparencia en las decisiones económicas nacionales.

En algunos países, la ciudadanía percibe que la dolarización fomenta desigualdades al privilegiar sectores vinculados al comercio exterior y al financiamiento internacional.

Tendencias y datos recientes

En las últimas dos décadas, se ha observado un desplazamiento gradual en la composición de las reservas globales de divisas.

El descenso de la proporción del dólar refleja una tendencia hacia una multipolaridad financiera creciente, aunque el billete verde conserva un rol preponderante.

Paralelamente, el yuan ha triplicado su presencia en liquidaciones internacionales, alcanzando más del 3% de participación, una cifra modesta pero sintomática de un cambio en la preferencia de divisas.

Organismos multilaterales y bancos centrales estudian la creación de monedas de reserva regionales como el euro o incluso una propuesta del FMI para un activo de reserva basado en derechos especiales de giro digitalizados.

Ejemplos por región

  • En América Latina, El Salvador explora un plan ordenado de desdolarización para recuperar liquidez y restablecer un rol activo del Banco Central como prestamista de última instancia.
  • Los países BRICS amplían acuerdos en monedas locales, reduciendo gradualmente el peso del dólar en sus transacciones comerciales y fortaleciendo la cooperación interregional.
  • Rusia, tras las sanciones de 2022 y la congelación de reservas, acelera la diversificación hacia el yuan y el euro para proteger sus fondos internacionales.
  • Economías emergentes como Bolivia y Perú desarrollan mercados de capitales locales que reducen la dolarización de créditos y depósitos, estimulando el ahorro interno.

En África, varias naciones del Este y del Sur exploran acuerdos con China en yuan y con la India en rupia, buscando diversificar riesgos y financiamiento para proyectos de infraestructura a gran escala.

En Asia Central, la cooperación en moneda local se intensifica en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghai, donde monedas como el rublo y el yuan ganan relevancia en contratos gubernamentales.

Impactos económicos más allá de la geopolítica

La desdolarización ofrece mayor estabilidad ante fluctuaciones y disminuye la exposición a variaciones del dólar, lo que beneficia a la política monetaria interna y al control de la inflación.

Para las empresas, implica adaptar estrategias de cobertura cambiaria y explorar nuevos mercados financieros donde el dólar no sea dominante, generando oportunidades de diversificación empresarial.

No obstante, también genera incertidumbre en los mercados financieros, debido a la volatilidad de monedas emergentes y la necesidad de desarrollar infraestructura de pago alternativa robusta.

Las startups fintech tienen la oportunidad de innovar en plataformas de pago transfronterizo y en soluciones que faciliten intercambios directos entre monedas, reduciendo costos y tiempos de liquidación.

En países dolarizados, como El Salvador, la transición debe ser gradual y acompañada de programas de educación financiera para evitar impactos sociales negativos en la población más vulnerable.

Estrategias y futuro global

Estados Unidos ha intentado contrarrestar estas tendencias mediante presión en sectores como el petróleo y acuerdos bilaterales de defensa de su moneda, pero el avance hacia la desdolarización es persistente.

Para prosperar en este nuevo entorno, los actores públicos y privados deben:

  • Desarrollar mercados de capitales sólidos y mecanismos de liquidación en monedas locales que fomenten la confianza de inversionistas.
  • Fomentar la cooperación internacional a través de acuerdos multilaterales que reduzcan la dependencia del dólar y promuevan la estabilidad.
  • Impulsar la inclusión financiera y tecnológica, apoyando plataformas de pago transfronterizo basadas en monedas alternativas y blockchain.

Para los ciudadanos y microempresarios, es crucial informarse sobre productos financieros locales y comprender el impacto de las tasas de cambio en sus transacciones diarias.

Adoptar cuentas en moneda local y participar en programas de educación financiera puede ser un primer paso para aprovechar las oportunidades y mitigar riesgos.

Finalmente, la desdolarización es un desafío colectivo que requiere la colaboración de gobiernos, sector privado y sociedad civil para construir una arquitectura monetaria más justa y sostenible.

En este camino, la resiliencia y la innovación serán las claves para construir un sistema financiero global donde cada nación recupere parte de su autonomía sin sacrificar la eficiencia del intercambio internacional.

Maryella Faratro

Sobre el Autor: Maryella Faratro

Maryella Faratro escribe para prismal.me con enfoque en educación financiera, organización del dinero y construcción de hábitos económicos responsables.