En un contexto donde solo el 5% de la población española practica un consumo responsable de forma habitual, el desafío de transformar hábitos y mercados nunca ha sido tan apremiante. Frente a esta realidad local, emergen tendencias globales que muestran caminos prometedores y oportunidades para impulsar un cambio profundo.
Según el estudio Marcas con Valores 2026, el porcentaje de consumidores que realizan consumo responsable habitual en España ha caído del 8% en 2024 al 5% este año, marcando un mínimo histórico. A pesar de que el 45% de la población busca productos sostenibles o éticos, esa cifra representa un descenso de 19 puntos respecto a 2022, y solo el 7% apoya marcas que muestran hechos demostrables y tangibles.
Los perfiles identificados son tres: los consecuentes (5%, consumo ético habitual), los conscientes (avanzan hacia la coherencia) y los reticentes (25%, sin interés en el impacto). Además, seis de cada diez saben que los productos excesivamente baratos suelen implicar condiciones socioambientales irresponsables, y el 43% se encuentra en una posición dilemática respecto a sus valores y sus acciones de compra.
Varias barreras limitan la adopción de hábitos responsables a gran escala. Estas tensiones sociales y económicas requieren atención para activar soluciones duraderas.
En el plano internacional, la sostenibilidad ya no es un añadido de marketing, sino un verdadero sostenibilidad como sistema operativo que interfiere en la eficiencia de costos y la resiliencia de las cadenas de suministro.
La economía circular y regenerativa gana terreno con modelos Product-as-a-Service (PaaS), leasing y suscripciones que rebajan la volatilidad de recursos y promueven la reparación y reutilización. En paralelo, las soluciones adaptación climática basada en la naturaleza movilizan inversiones anuales que superan los 300 000 millones de dólares, dirigidas a restaurar ecosistemas y evitar catástrofes hídricas.
La transición energética acelera con combustibles sostenibles para aviación, vehículos eléctricos alcanzando la paridad de precio con sus contrapartes fósiles en mercados como China, y proyectos de hidrógeno verde a escala industrial. El concepto de energía libre de carbono las 24 horas impulsa esquemas de compra que igualan el consumo horario con la generación renovable, reduciendo así la huella operativa de sectores intensivos en datos.
Además, nuevas regulaciones europeas en derechos del consumidor, vigentes desde septiembre de 2026, exigen etiquetados transparentes y pruebas de sostenibilidad, empoderando la toma de decisiones responsable a escala continental.
El momento es propicio para consolidar una esperanza compartida: el 70% de la ciudadanía global considera que recuperar la fe en objetivos comunes es la palanca para un cambio social real.
La transformación arranca en decisiones cotidianas. Cada paso individual refuerza un movimiento colectivo con impacto real.
Al asumir un rol activo, no solo transformamos nuestra forma de consumir, sino que alentamos a empresas y gobiernos a acelerar la transición hacia un sistema económico más justo, resiliente y respetuoso con el planeta. Cada compra se convierte en un voto por el futuro que deseamos construir.
Referencias