En un mundo donde las fronteras entre sectores se difuminan, la innovación colectiva global se ha convertido en el motor que impulsa la transformación de las finanzas.
La innovación abierta, acuñada por Henry Chesbrough en 2003, propone romper el paradigma de I+D cerrada al integrar ideas y recursos externos con los internos. Este modelo de gestión colaborativo permite a empresas y organizaciones beneficiarse de un flujo de conocimiento bidireccional.
Dos enfoques clave definen este modelo:
Adoptar este enfoque ofrece múltiples beneficios que trascienden el laboratorio y se traducen en resultados tangibles.
En las finanzas, la innovación abierta se materializa como Open Banking y evoluciona hacia Open Finance. Estas prácticas facilitan el acceso a datos financieros mediante APIs seguras, impulsando nuevos servicios y mayor inclusión.
El esquema regulatorio ha madurado de manera diversa según la región. A continuación, se muestra una comparación de marcos normativos clave:
La adopción de Open Banking y Open Finance ha generado transformaciones profundas:
Empresas con altos puntajes en el Barómetro Economist Impact tienen 35% más probabilidades de superar a sus competidores y logran mejores resultados financieros.
Pese a sus ventajas, la innovación abierta en finanzas exige equilibrio:
Los reguladores diseñan ambientes controlados que permiten probar soluciones sin comprometer la estabilidad del sistema.
El panorama global muestra más de 43 países desarrollando marcos de Open Finance. Se prevé un avance en:
- Inteligencia colectiva: colaboración entre actores diversos para anticipar riesgos y oportunidades.
- Hubs de innovación: espacios donde entes regulatorios y empresas co-crean soluciones.
- Integración de servicios no financieros: salud, energía y seguros interconectados con finanzas abiertas.
La innovación abierta se erige como un impulso clave para mercados competitivos. En el sector financiero, esta estrategia promueve inclusión, eficiencia y creatividad, a la vez que plantea la necesidad de marcos regulatorios balanceados.
Abrazar este paradigma no es opcional: es el imperativo para prosperar en un entorno global cada vez más interconectado y desafiante.
Referencias