Vivimos un momento decisivo en el cual el mundo redescubre el valor de renacer de la manufactura local frente a los riesgos de una globalización excesiva. El nearshoring y la relocalización han emergido como motores para reforzar cadenas de suministro más cortas, agiles y resilientes, capaces de responder con rapidez a cambios políticos y económicos.
En 2025 México captó una cifra histórica de inversión extranjera directa, mientras que España registró un aumento del 1,8% en su Índice de Producción Industrial en noviembre. Estos datos muestran cómo la combinación de cercanía geográfica y inversiones récord en IED mexicana puede aportar dinamismo a la industria regional.
Para comprender el alcance de este renacimiento, es fundamental observar tanto indicadores globales como regionales. En Norteamérica, sectores clave como manufactura, semiconductores y centros de datos impulsan la relocalización. El índice de condiciones comerciales de la Fed de Nueva York alcanzó 7,7 en enero de 2026, reflejando repuntes en pedidos y envíos.
En la Unión Europea, se prevé un crecimiento de producción manufacturera de entre 1% y 1,5% durante 2026, respaldado por fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Sin embargo, la respuesta a aranceles de EE.UU. ha traslado casi el 100% de esos costos a precios de importación, acelerando el traslado de fábricas al territorio estadounidense.
Mientras tanto, el consenso global anticipa un crecimiento del 4,2% para la economía mundial en 2026, con India liderando al 6,4%. Estas cifras se enfrentan a desafíos en consumo irregular e inmobiliario, pero subrayan la tendencia hacia la diversificación regional.
En Norteamérica, empresas de EE.UU. apuestan por proveedores en México y Canadá para reducir exposición geopolítica. México, con un récord cercano a 41.000 millones USD en IED 2025, consolida su posición como socio estratégico.
En la Unión Europea, la manufactura high-tech —incluyendo biotecnología, electrificación y aeroespacial— crece por encima de la media general. España, por su parte, ha experimentado seis meses consecutivos de aumento en su IPI tras superar caídas en primavera de 2025.
No obstante, sectores tradicionales como la moda y el textil han sufrido pérdidas en producción y cierre de empresas. Aun así, las exportaciones de moda alcanzaron valores récord, demostrando que la cadenas de suministro cortas y flexibles pueden equilibrar riesgos y oportunidades.
El verdadero motor de este renacimiento es la innovación aplicada a la proximidad. La digitalización y el desarrollo de alta tecnología y digitalización impulsan la productividad y la capacidad de respuesta al mercado.
La logística también se reinventa, alcanzando niveles de utilización superiores al 85% en almacenes. La sostenibilidad en la logística industrial gana protagonismo, con inversiones en energías limpias y optimización de rutas.
El regreso de la manufactura trae consigo un impulso en la contratación. Más del 56% de las empresas aumentaron su plantilla en el último año, y casi la mitad proyecta seguir creciendo.
La clave para sostener este impulso reside en el desarrollo de habilidades necesarias para el futuro, que permitan a trabajadores y empresas adaptarse con agilidad a nuevos entornos tecnológicos.
En resumen, el oportunidades de relocalización estratégica combinadas con la innovación y el respaldo de fondos europeos y planes nacionales configuran un escenario prometedor para la manufactura local. Frente al ruido político y a la volatilidad global, la lógica industrial basada en cercanía, tecnología y sostenibilidad promete un renacer firme y duradero.
Referencias