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El Rol de las Remesas: Un Flujo Vital para Muchas Economías

El Rol de las Remesas: Un Flujo Vital para Muchas Economías

06/01/2026
Giovanni Medeiros
El Rol de las Remesas: Un Flujo Vital para Muchas Economías

En un mundo cada vez más interconectado, las remesas se han consolidado como récord de USD 669 mil millones en 2023, superando con creces la inversión extranjera directa y la ayuda oficial para el desarrollo. Estas transferencias de dinero que los trabajadores migrantes envían a sus hogares representan un pilar fundamental para la estabilidad económica y el desarrollo social de numerosos países de ingresos bajos y medios.

Datos Globales y Tendencias

En 2023, el flujo de remesas a países en desarrollo alcanzó USD 669 mil millones, con un crecimiento anual del 3,8%. Las proyecciones para 2024 estiman un aumento de 3,1%, acercándose a USD 887 mil millones a nivel global. Estas cifras colocan las remesas por encima de los ingresos que generan economías del tamaño de Suiza o Argentina, y muestran su capacidad de resistir contextos inflacionarios y perspectivas económicas débiles.

Desde 2010, los flujos globales han aumentado un 50%, alcanzando USD 707 mil millones en 2022, de los cuales USD 529 mil millones destinan a países de bajos y medianos ingresos. En 2022, crecieron un notable 13% en algunos contextos regionales, sumando USD 58,897 millones adicionales.

En 2023, los principales países receptores fueron India (USD 125 mil millones), México (USD 67 mil millones), China (USD 50 mil millones), Filipinas (USD 40 mil millones) y Egipto (USD 24 mil millones). Sorprendentemente, solo 10 países absorben la mitad de todas las remesas, y el 78% de estos flujos se dirige a naciones en desarrollo.

En ciertos países, las remesas representan una parte significativa del PIB: Tayikistán (48%), Tonga (41%), Samoa (32%), Líbano (28%) y Nicaragua (27%). Esta dependencia subraya la barrera clave para el desarrollo que pueden convertirse si no existen políticas de diversificación económica.

Impacto Socioeconómico

Las remesas tienen un impacto directo en el capital humano de las familias receptoras, mejorando el acceso a la educación, la salud y la nutrición. Un aumento del 10% en las remesas per cápita puede reducir la pobreza en un 3,5%, creando oportunidades de desarrollo que perduran más allá del corto plazo.

Además, las remesas funcionan como un colchón financiero anticíclico frente a crisis. Durante la pandemia de COVID-19, estas transferencias cayeron menos que otros flujos financieros, demostrando su papel esencial en la estabilidad macroeconómica. También han superado en volumen a ingresos por exportaciones clave como el turismo en Marruecos o el Canal de Suez en Egipto.

Además de su eficacia en la reducción de la pobreza, las remesas contribuyen indirectamente a mejorar la calificación crediticia soberana de los países receptores. Al fortalecer sus reservas y balanza de pagos, permiten un acceso más asequible a bonos internacionales y reducen el costo de endeudamiento público.

  • Reducción de la pobreza y mejora en el bienestar.
  • Acceso ampliado a servicios educativos y sanitarios.
  • Estabilidad en monedas y balanza de pagos.
  • Desarrollo de infraestructura financiera local.

Resiliencia y Escala Humana

Más de 250 millones de trabajadores migrantes envían remesas, lo que equivale a que 1 de cada 9 personas en algunos países depende de estos recursos para subsistir. La diversificación de mercados laborales en Estados Unidos, Europa y los países del Golfo ha respaldado esta resiliencia demostrada en crisis sanitarias y económicas.

Este flujo tiene implicaciones profundas en la comunidad local, donde el dinero recibido financia desde pequeñas empresas hasta mejoras en la vivienda, fomentando un círculo virtuoso de crecimiento y bienestar.

Retos y Oportunidades

Sin embargo, existen desafíos. Los costos de envío promedio oscilan entre el 4% y el 6% para montos de USD 200, y muchos canales informales no están contabilizados, lo que reduce la eficiencia y aumenta la vulnerabilidad de los hogares.

La incertidumbre económica global, la inflación y posibles restricciones laborales en países emisores podrían desacelerar el crecimiento de las remesas. Asimismo, los cambios en los precios del petróleo y las fluctuaciones de los tipos de cambio representan riesgos adicionales en determinadas regiones.

  • Altos costos de transferencia en ciertos corredores.
  • Falta de regulación uniforme en canales informales.
  • Volatilidad de las tasas de cambio.
  • Riesgos de desaceleración por inflación y mercado laboral.

A pesar de estos retos, las oportunidades son enormes. La mejora de la infraestructura digital, la colaboración público-privada y la educación financiera en comunidades receptoras pueden transformar las remesas en un instrumento aún más eficaz para el desarrollo sostenible.

Para maximizar el impacto, es indispensable avanzar hacia una reducción sostenible de costos de envío y promover políticas inclusivas para migrantes. La digitalización de los servicios financieros y el fortalecimiento de la regulación pueden fomentar la inclusión financiera, facilitando el acceso a cuentas bancarias, préstamos y seguros.

Hacia un Futuro Más Inclusivo

Las remesas no solo son cifras: son sueños, proyectos y esperanzas que cruzan fronteras. Con una adecuada combinación de tecnología, políticas públicas y cooperación internacional, es posible convertirlas en un motor aún más poderoso para el desarrollo.

Es responsabilidad de gobiernos, instituciones financieras y organizaciones de la sociedad civil diseñar estrategias que potencien este flujo vital. Solo así se garantizará que millones de familias sigan recibiendo el apoyo que necesitan para construir un mañana más próspero y equitativo.

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

Giovanni Medeiros colabora en Prismal desarrollando contenidos sobre análisis financiero, toma de decisiones económicas y planificación orientada a resultados sostenibles.