En el panorama tecnológico actual, estamos presenciando una transformación radical en cómo las organizaciones invierten en innovación.
Para 2026, se espera que las inversiones crecientes en tecnologías disruptivas marquen un punto de inflexión, pasando de experimentos aislados a despliegues escalables.
Este cambio está impulsado por la necesidad de obtener ROI medible y rápido, con un enfoque especial en la inteligencia artificial como motor principal.
Los datos recientes muestran una clara tendencia al alza en los gastos tecnológicos hacia 2026.
Más del 50% de los departamentos de TI anticipan aumentos de entre el 1% y el 10% en sus presupuestos.
Además, casi el 25% planea incrementos más significativos, lo que refleja una confianza renovada en las soluciones digitales.
Para comprender mejor este fenómeno, el Índice de Inversión Tecnológica 2026, basado en una encuesta con 525 participantes, ofrece una visión detallada de las áreas clave.
Esta tabla resume los datos principales, destacando cómo tecnologías como la IA están evolucionando de emergentes a transformacionales.
Los costos de los tokens de AI han disminuido drásticamente, con una reducción de 280 veces en solo dos años.
Sin embargo, las facturas mensuales pueden alcanzar decenas de millones debido al uso explosivo.
Alrededor del 40% de las organizaciones ya están invirtiendo en hardware para AI, y otro 40% planea hacerlo pronto.
La IA está avanzando rápidamente hacia modelos más complejos y autónomos.
La coordinación multi-agente está emergiendo como una tendencia clave, donde agentes individuales colaboran en ecosistemas para lograr metas compartidas.
La AI agentica es otro área de crecimiento acelerado.
Los innovadores son dos veces más propensos a invertir en esta tecnología.
Un 81% ya la utiliza y planea expandir su uso.
Además, el 27% de las empresas esperan impulsar el crecimiento antes de 2027.
Otras tendencias incluyen la Physical AI, que se está integrando en sectores como robótica, ciencias de la vida, y atención médica.
Esto está reduciendo el tiempo de llegada al mercado gracias a nuevas alianzas.
La IA también se está posicionando como un aliado y un adversario en la ciberseguridad.
Las organizaciones están adoptando enfoques AI-first, pasando de la experimentación a despliegues seguros y privados.
Esto se centra en la soberanía de datos contra fugas, mejorando la productividad sin aumentar el personal.
La infraestructura tecnológica está evolucionando para soportar las nuevas cargas de trabajo de IA.
Los estándares abiertos en centros de datos están ganando terreno, con iniciativas como el Open Compute Project.
Esto rompe con los ecosistemas propietarios y fomenta la modularidad.
La soberanía en la nube es una demanda creciente.
Las empresas buscan control total debido a regulaciones y factores geopolíticos.
Proveedores con transparencia, como STACKIT, están siendo favorecidos.
Los neoclouds AI-first están saturados en regiones como Norteamérica y Europa.
El enfoque se ha desplazado a la retención de clientes y a la optimización de costos.
Las estrategias híbridas son cruciales.
El hardware está diversificándose más allá de las GPUs.
ASICs, chiplets y optimizadores cuánticos están emergiendo como alternativas.
Esto podría dar lugar a una nueva clase de hardware para cargas de trabajo agenticas.
La conectividad está madurando con un enfoque en aplicaciones prácticas.
El 6G se está desarrollando con casos de uso reales, no solo con hype.
Se prevén híbridos de 5G-Advanced y 6G para automatización industrial y realidad extendida inmersiva.
En IoT, LTE continúa dominando el mercado.
Se espera que represente el 93% de los envíos de módulos celulares IoT en 2026.
Hasta el 2030, mantendrá una participación del 76% debido a su costo-eficiencia frente a 5G.
Las redes de sensores inteligentes están combinando IoT con edge AI.
Esto permite autonomía en tiempo real para aplicaciones como logística y manufactura.
La inversión en redes celulares privadas (LTE/5G) es significativa.
Actualmente, el 37% de las organizaciones invierten en esta área.
Se espera un crecimiento del 11% en los próximos años.
La ciberseguridad sigue siendo una prioridad máxima para las inversiones tecnológicas.
Con una inversión actual del 85% y un crecimiento proyectado del 77%, las organizaciones están fortaleciendo sus defensas.
La regulación está jugando un papel clave.
El CRA (Cyber Resilience Act) de la UE requerirá reportes de vulnerabilidades desde septiembre de 2026.
La compliance plena se espera para 2027, lo que impulsa la integración temprana en los ciclos de vida de desarrollo.
Esto incluye análisis de riesgos y amenazas desde las fases iniciales.
Las empresas deben priorizar la seguridad en todas sus inversiones tecnológicas.
Varias tecnologías están ganando momentum, aunque a ritmos diferentes.
Estas tecnologías están complementando las inversiones principales en IA y nube.
Ofrecen oportunidades para innovación en nichos específicos.
Por ejemplo, la computación cuántica podría revolucionar sectores como los materiales y la energía.
La disrupción en la cadena de suministro de semiconductores está impulsando inversiones masivas.
Esto refleja una estrategia de diversificación geográfica.
Empresas líderes están realizando inversiones significativas para asegurar su futuro.
Estas inversiones están impulsando el onshoring y nearshoring.
Reducen la dependencia de regiones específicas y mejoran la resiliencia.
El impacto se extiende a industrias como la manufactura y la energía.
2026 marca un año de modernización gradual y enfoque en ROI.
Las organizaciones están pasando del hype a soluciones prácticas con quick wins.
Esto acelera la transformación digital sin explosiones innecesarias.
Las industrias más afectadas incluyen manufactura, telecomunicaciones y ciberseguridad.
Las empresas deben priorizar inversiones basadas en riesgo y eficiencia.
La IA se está convirtiendo en el backbone de la arquitectura empresarial.
Para los innovadores, el foco está en AI agentica para impulsar el crecimiento a largo plazo.
En comparación con años anteriores, hay un mayor énfasis en la escalabilidad y la soberanía.
Las regulaciones y la geopolítica están moldeando las decisiones de inversión.
En resumen, el futuro de la tecnología se basa en inversiones estratégicas y disruptivas.
Las organizaciones que adopten estas tendencias estarán mejor preparadas para los desafíos venideros.
Es crucial mantener un equilibrio entre innovación y practicidad.
Con planes claros y un enfoque en métricas, el éxito está al alcance.
Referencias