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Política Monetaria
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La Batalla de las Monedas: Competencia y Cooperación Monetaria

La Batalla de las Monedas: Competencia y Cooperación Monetaria

12/02/2026
Giovanni Medeiros
La Batalla de las Monedas: Competencia y Cooperación Monetaria

Desde tiempos antiguos la emisión y manejo de la moneda han sido instrumentos de poder y persuasión. Países enteros han librado una carrera devaluatoria sin fin para ganar ventaja en el comercio exterior, desencadenando consecuencias que aún hoy resuenan en la economía global.

Este recorrido histórico ofrece un análisis profundo de los principales episodios de esas pugnas monetarias, con especial atención a la Guerra Civil Española, y extrae lecciones prácticas para construir un futuro donde la cooperación supere a la competencia destructiva.

El Patrón Oro y sus tensiones

Entre 1870 y 1914 el sistema de patrón oro estabilizó los tipos de cambio y facilitó el comercio internacional. Sin embargo, esa aparente armonía ocultaba fricciones: los países que acumulaban reservas generaban desequilibrios y tensiones geopolíticas.

El pensamiento de David Hume explicaba que los flujos comerciales ajustaban automáticamente la oferta de metal precioso. En la práctica esa corrección era lenta y generaba crisis de confianza crediticia cuando una nación prefería acumular lingotes en lugar de permitir el flujo libre.

La Gran Depresión y la primera guerra de divisas moderna

Tras la Primera Guerra Mundial se suspendió el patrón oro para financiar enormes esfuerzos bélicos. En la década de 1920 países como Alemania enfrentaron hiperinflación, mientras Estados Unidos prohibía la exportación de oro en 1917 para preservar sus reservas.

Cuando estalló la Gran Depresión, los gobiernos recurrieron a la devaluación competitiva: Reino Unido abandonó el estándar en 1931 y la Administración Roosevelt devaluó el dólar un 70% frente al oro entre 1933 y 1934.

El resultado fue un ciclo de represalias que interrumpió flujos de comercio y agravó la recesión. Francia, gran acumuladora de reservas, vivió una caída en sus exportaciones y una intensa tensión social. Sólo el Tratado Monetario Triple de 1936 puso fin a esa fase, aunque marcó un fracaso de alianzas multilaterales para tipos de cambio.

Batalla monetaria en la Guerra Civil Española

En el conflicto de 1936 a 1939 nacionales y republicanos libraron una guerra monetaria asimétrica con la peseta. Los republicanos controlaban la mayoría de las reservas de oro en el Banco de España, pero su decisión de trasladar el metal a Moscú acabó provocando hiperinflación que desestabiliza economías.

Por su parte, el bando nacional creó un comité secreto para gestionar un fondo papel moneda republicana capturado tras el golpe de julio. Con esos billetes financió redes de inteligencia, compró divisas al 30% de su valor real y hundió la cotización de la peseta republicana en París.

Cooperación fallida y aprendizajes claves

Los episodios descritos muestran que la competencia monetaria origina un ciclo vicioso de represalias. Cuando un país reduce el valor de su moneda para abaratar exportaciones, los demás responden de igual manera y se resienten transacciones y confianza.

  • La falta de transparencia en la gestión de reservas y obligaciones internacionales genera desconfianza.
  • La acumulación unilateral de oro o divisas desemboca en crisis de liquidez global.
  • Sin mecanismos de coordinación fuertes, toda devaluación puede desencadenar represalias.

En contraste, los intentos de cooperación, como el Tratado Monetario Triple de 1936, demostraron que la estabilización exige no solo acuerdos, sino también coordinación transparente de reservas globales y mecanismos de ajuste flexibles.

Recomendaciones para un futuro estable

Ante los riesgos de una nueva guerra de divisas, tanto gobiernos como actores privados pueden adoptar estrategias para proteger su economía y fomentar un entorno de cooperación.

  • Fortalecer instituciones internacionales que supervisen tipos de cambio y reservas.
  • Promover la diversificación de activos para mitigar la dependencia de una sola moneda.
  • Establecer foros de diálogo donde las naciones debatan políticas monetarias antes de aplicar devaluaciones.
  • Impulsar la estabilidad financiera a largo plazo mediante políticas fiscales responsables.

Al integrar estos principios, será posible reducir la tentación de devaluar y sentar las bases de un sistema económico más resistente y equitativo. La historia muestra que la moneda puede convertirse en arma o en puente de entendimiento; depende de la voluntad de los líderes para elegir la cooperación.

Hoy más que nunca, el desafío es cultivar la confianza mutua y diseñar mecanismos de ajuste que eviten las trampas de la competencia sin frenos. Solo así podremos asegurar un comercio global próspero y estable para las próximas generaciones.

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

Giovanni Medeiros colabora en Prismal desarrollando contenidos sobre análisis financiero, toma de decisiones económicas y planificación orientada a resultados sostenibles.