La desigualdad de género en la economía mundial no es solo un indicador estadístico, sino un reflejo de estructuras históricas y sociales que limitan a la mitad de la población. Comprender sus dimensiones y consecuencias es fundamental para transformar la desigualdad en oportunidad y alcanzar un futuro más justo.
En 2025, el índice de brecha de género se sitúa en 68.8% cerrado para 148 economías, lo que implica que aún queda un 31.2% por cerrar en términos de paridad total. A este ritmo, se tardarían 123 años en alcanzar la igualdad plena.
Este retraso persiste a pesar de avances notables en salud y educación, y plantea desafíos urgentes en participación económica y empoderamiento político.
El análisis detallado muestra variaciones dramáticas según la dimensión medida. La salud y la educación están cerca de la paridad, pero en el ámbito económico y político las diferencias se amplían.
Estos datos evidencian las necesidades apremiantes de empoderamiento político y de igualdad de oportunidades en el mundo laboral.
A pesar de que las mujeres realizan la mayoría de las horas de trabajo al sumar lo remunerado y lo doméstico, solo perciben aproximadamente un tercio de los ingresos globales por empleo. Esta paradoja aumenta la vulnerabilidad financiera y reduce su capacidad de ahorro y pensión.
Regiones como Europa, América del Norte y Oceanía registran cerca de 40% de participación femenina en los ingresos laborales, pero en Asia del Sur, Oriente Medio y ciertas zonas de África esta cifra cae por debajo del 25%. Ninguna región ha alcanzado una participación equitativa de 50-50.
El acceso al mercado laboral sigue siendo desigual. En Asia del Sur y Oriente Medio, solo 1 de cada 3 mujeres en edad de trabajar está empleada, frente a más de 2 de cada 3 hombres. Aunque Europa y América muestran mejores tasas, la brecha persiste en sectores clave.
A nivel global, 41.2% de las mujeres forman parte de la fuerza laboral en 2024, con un aumento reciente de 8.9 puntos en sectores como infraestructura, tradicionalmente dominados por hombres.
Las mujeres ganan consistentemente menos que los hombres en todas las regiones. En América del Norte y Europa, perciben alrededor del 75% de los salarios masculinos, cifra similar en Asia Oriental. En otras zonas, como el África subsahariana y Asia del Sur, la brecha es aún mayor.
Esta diferencia salarial se mantiene en todos los niveles de ingresos, reforzando desigualdades generacionales y limitando el acceso a oportunidades de desarrollo.
La concentración de mujeres en industrias de menor remuneración es persistente. Sectores como salud y educación agrupan más de la mitad de la participación femenina, mientras que campos de alto salario y tecnología siguen siendo dominados por hombres.
Esta distribución sectorial no solo penaliza económicamente a las mujeres, sino que restringe la diversidad de perspectivas en áreas clave para el progreso social.
Las diferencias entre regiones ilustran realidades diversas. Europa y América Latina muestran avances sólidos, mientras que ciertas naciones afrontan obstáculos culturales y legislativos.
Entre los países que más rápido han progresado hacia la paridad desde 2006 destacan:
En contraste, los cinco países con mayor brecha son:
Los países nórdicos siguen liderando la paridad:
La persistencia de la brecha de género provoca un impacto profundo sobre la economía global. El talento femenino queda subutilizado, aumentando la pérdida de productividad y ralentizando la innovación.
Las pensiones más bajas y ahorros limitados refuerzan la desigualdad intergeneracional, mientras que la cohesión social se ve debilitada por la falta de inclusión plena.
Alcanzar la igualdad de género requiere un enfoque multisectorial y políticas firmes. Gobiernos, empresas y sociedad civil deben colaborar en:
Además, es crucial fomentar un cambio cultural que valore el trabajo no remunerado y reconozca la diversidad como motor de crecimiento.
Solo a través de un compromiso global y sostenible podremos talento subutilizado y pérdida de productividad revertir las disparidades y construir una economía más próspera para todos.
Referencias