La evolución de la deuda pública en España traza una trayectoria compleja, marcada por ciclos expansivos y momentos de ajuste. Comprender esta historia es esencial para trazar un futuro sostenible.
Desde mediados del siglo XIX hasta el siglo XXI, la relación entre deuda y crecimiento ha sido objeto de debates académicos y políticos.
En el largo plazo (1851-2000), se detectó una relación de cointegración lineal entre la ratio deuda/PIB y el crecimiento real del PIB. Un incremento de 1% en la ratio deuda/PIB se asoció con una reducción del 0,38% en el crecimiento.
En el período reciente (1965-2013), la evidencia mostró una relación no lineal con dos regímenes: los déficits se recortan solo cuando la deuda supera niveles elevados, sin que exista un umbral claro.
Los máximos históricos de deuda alcanzaron el 125% del PIB en 2020, tras la pandemia, y se mantuvieron cerca del 124,2% en 2021. Antes de la crisis de 2008, rondaban el 35%.
El vínculo entre deuda y crecimiento se manifiesta a través de varios canales que pueden erosionar la capacidad productiva de la economía.
La dinámica de la deuda puede resumirse con la ecuación estándar: Δd_t = ((i_t - g_t)/(1 + g_t))·d_{t-1} - pb_t, donde d es la ratio deuda/PIB, i la tasa de interés, g el crecimiento nominal del PIB y pb el saldo primario. Cuando el diferencial i - g es negativo, la ratio tiende a reducirse automáticamente.
Entre 2020 y 2025, España experimentó una corrección gradual de su ratio deuda/PIB. El crecimiento del PIB nominal contribuyó a reducir la carga relativa en 6,2 puntos porcentuales en 2024.
A continuación, un resumen de la evolución más reciente:
El desglose por subsectores a junio de 2025 muestra que la Administración Central acumula 1,534 billones de euros (93,9% del PIB) y los ayuntamientos 23.394 millones (1,4% del PIB), reflejando esfuerzos de contención fiscal local.
Las previsiones apuntan a un descenso paulatino de la ratio deuda/PIB en los próximos años, siempre que se mantengan crecimientos nominales superiores a las tasas de interés y se consoliden saldos primarios positivos.
Los principales riesgos de sostenibilidad incluyen:
El análisis histórico demuestra que crecimiento del PIB nominal es el factor más eficaz para corregir ratios de deuda sin recurrir a ajustes traumáticos.
Sin embargo, la experiencia también confirma que la sostenibilidad requiere mantener disciplina fiscal primaria, evitando déficits crónicos y fortaleciendo los saldos estructurales.
Para garantizar un futuro sólido, España debe apostar por:
Solo así se podrá aprovechar el potencial de crecimiento, consolidar las finanzas públicas y asegurar el bienestar de las futuras generaciones.
Referencias