>
Tendencias Económicas
>
La economía del propósito: Donde el valor se encuentra con la misión

La economía del propósito: Donde el valor se encuentra con la misión

19/01/2026
Robert Ruan
La economía del propósito: Donde el valor se encuentra con la misión

La economía del propósito representa una evolución profunda en la forma en que concebimos el valor empresarial. Ya no basta con generar beneficios; se trata de generar beneficios acompañados de un propósito claro, orientado a mejorar la sociedad y el bienestar de todos los actores involucrados. Desde su formulación por Aaron Hurst en 2014, cuando introdujo el concepto de economía centrada en humanos y valores, diversas organizaciones han demostrado que un enfoque riguroso en la misión puede coexistir con la sostenibilidad financiera. Este artículo explora cómo las empresas purpose-driven están redefiniendo el éxito al integrar sus objetivos sociales y ambientales en cada etapa de su operación.

El surgimiento de un nuevo paradigma

El surgimiento de un nuevo paradigma económico no ocurrió de la noche a la mañana. En la era de la información, las empresas compitieron por datos, tecnología y acceso global. Sin embargo, con el desgaste del modelo puramente financiero, surgió la necesidad de ir más allá del profit. Aaron Hurst, autor de The Purpose Economy, planteó que la siguiente fase implicaría que las organizaciones alineen su misión con el sentido de realización personal y colectivo.

Así, se dio paso a un movimiento donde la creación de productos y servicios se integra con generar valor para la sociedad y afrontar desafíos globales. Esta transformación ha redefinido la forma de medir el éxito, incorporando criterios sociales y ambientales en la evaluación del desempeño.

Evidencia financiera y económica

Los datos hablan por sí mismos. En múltiples métricas clave, las compañías purpose-driven superan a sus competidoras que carecen de un propósito definido. Según estudios recientes, el crecimiento de revenue de estas empresas en 2023 fue un 58% mayor que el de la media del mercado, mientras su retorno sobre capital invertido (ROIC) se situó un 63% por encima del promedio. Además, han logrado cinco veces la CAGR del S&P 500 y obtenido un incremento de valor de marca de hasta un 175% en 12 años.

Aunque la tabla resume cifras relevantes, los beneficios no se limitan a un mejor desempeño bursátil o mayores ingresos. Elementos intangibles como la reputación de marca, la lealtad de clientes y la agilidad ante disrupciones también mejoran de forma sustancial en las empresas con propósito, consolidando su posición en mercados competitivos y cambiantes.

Impacto en empleados y talento

El propósito trasciende la esfera económica, tocando la dimensión humana de las organizaciones. Los empleados de compañías con misión clara reportan mayores niveles de compromiso, creatividad y satisfacción laboral. Esto no solo fomenta un clima organizacional positivo, sino que eleva la productividad y reduce la rotación, traduciendo el bienestar interno en ventajas competitivas tangibles.

  • 85% de empleados más productivos y motivados.
  • 90% de ellos comparten la historia de propósito con clientes.
  • 69% no trabajarían en una empresa sin propósito fuerte.
  • 78% prefieren empresas con misión auténtica.
  • Solo 34% de trabajadores estadounidenses se sienten comprometidos, cifra que el propósito aumenta notablemente.

Estas cifras evidencian que un entorno de trabajo alineado con valores impulsa tanto el desempeño personal como el colectivo.

Debates filosóficos y teóricos

La discusión sobre el propósito en el ámbito empresarial tiene profundas raíces filosóficas. Aristóteles ya señalaba la importancia de la virtud y la comunidad para el bienestar humano, postulando que la riqueza es un medio, no un fin. En contraste, Milton Friedman defendió que el objetivo único de las empresas es maximizar el profit para sus accionistas. En un punto medio, Michael Mayer propone que el propósito corporativo consiste en producir soluciones rentables a problemas, integrando valores éticos y objetivos económicos.

A este debate se suma la distinción entre propósito social y propósito corporativo. El primero busca objetivos amplios de bienestar común y sostenibilidad ambiental; el segundo, una identidad central que guía las operaciones internas. Modelos como el shared value de Porter y Kramer y las iniciativas de CSR han intentado cerrar la brecha, aunando la responsabilidad social con la estrategia de negocio. Herramientas como scorecards de CECP permiten medir el progreso y la adopción de prácticas de impacto, alineando indicadores económicos con resultados sociales y ambientales.

Casos prácticos: empresas con propósito en acción

Varios ejemplos demuestran el éxito del enfoque purpose-driven. Unilever, mediante su estrategia de marcas sostenibles, alcanzó un crecimiento un 69% más rápido que el resto de su portafolio. Costco, al mantener su compromiso con DEI y rechazar presiones de capitalistas de activismo, reportó un aumento del 9.1% en ventas netas y un 5.7% más de tráfico en tienda. Por su parte, las B Corporations priorizan el impacto social y ambiental, equilibrándolo con beneficios económicos y expandiéndose de manera sostenida.

Asimismo, el estudio Purposeful Brands de Kantar reveló que las marcas con propósito crecen el doble de rápido que el resto del mercado. La Business Roundtable, con líderes de grandes corporaciones, reafirmó el rol esencial de los negocios en la creación de empleos, la innovación y el suministro de bienes y servicios vitales. Estos casos confirman que al alinear auténtica misión corporativa con las operaciones diarias, se construye una ventaja competitiva difícil de replicar.

Hacia un futuro sostenible y orientado al propósito

De cara al futuro, el propósito empresarial se consolidará como un factor decisivo en la resiliencia y adaptabilidad. El 76% de los inversores exigen una definición clara de misión, y el 93% la consideran esencial para la estrategia a largo plazo. Además, el 75% de los ejecutivos coinciden en que el propósito genera valor tanto en el corto como en el largo plazo, mejorando la agilidad ante nuevas disrupciones.

Para medir estos avances, las organizaciones implementan scorecards y métricas que van más allá de las cifras financieras, integrando indicadores de sostenibilidad, innovación y compromiso social. Esta tendencia marca el fin de la dicotomía entre profit y misión, demostrando que una estrategia de propósito bien gestionada no solo mejora los indicadores económicos, sino que también construye un legado positivo para las generaciones futuras.

La economía del propósito no es una moda pasajera, sino una transformación profunda de cómo concebimos el rol de las empresas en la sociedad. Los datos cuantitativos y cualitativos muestran que las organizaciones que adoptan este modelo obtienen mejores rendimientos financieros, atraen y retienen talento, fortalecen su reputación y contribuyen al bienestar global.

Invitamos a líderes y profesionales a reflexionar sobre su propia misión y a explorar cómo integrarla en cada decisión estratégica. Solo así podremos construir un sistema económico más humano, equitativo y próspero para todos.

Robert Ruan

Sobre el Autor: Robert Ruan

Robert Ruan participa en Prismal creando artículos centrados en gestión financiera personal, control del presupuesto y fortalecimiento de la estabilidad económica.