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La inversión en infraestructuras resilientes: Adaptación y futuro

La inversión en infraestructuras resilientes: Adaptación y futuro

30/01/2026
Maryella Faratro
La inversión en infraestructuras resilientes: Adaptación y futuro

Frente a un planeta en transformación, proteger nuestras redes vitales es más que una necesidad: es un acto de visión y responsabilidad. La inversión en infraestructuras resilientes no solo evita desastres, sino que forja oportunidades de crecimiento sostenible.

Cambio climático y riesgos para las infraestructuras

El cambio climático intensifica fenómenos extremos: olas de calor, inundaciones y sequías. Estas amenazas ponen en jaque carreteras, puentes, presas y sistemas urbanos de agua, energía y transporte.

Entre 2000 y 2019, los desastres climáticos generaron pérdidas globales por 2,97 billones de dólares. Las infraestructuras representan más del 80% de las pérdidas directas y provocan impactos en cadena hasta siete veces mayores.

En España, los fenómenos extremos han costado más de 95.000 millones de euros hasta 2023. Sin medidas de adaptación, se proyecta una pérdida de hasta el 8% del PIB (más de 136.000 millones) para 2050.

Impacto económico global y en España

A nivel mundial, 800.000 millones de dólares anuales en infraestructuras están en riesgo, equivalentes al 14% del PIB global. En países vulnerables, el daño podría ascender al 14,5% del PIB (Bangladesh) o al 12,9% (Filipinas) para mediados de siglo.

En Europa, sin adaptación, las pérdidas podrían superar 170.000 millones de euros al año. En España, triplicar la inversión anual en resiliencia hídrica a 6.000 millones de euros evitaría 88.400 millones en impactos futuros.

Beneficios y retorno de inversión

Invertir en infraestructuras resilientes exige un sobrecoste del 5-15%, pero retorna entre siete y doce veces la inversión. Este esfuerzo reduce las pérdidas del PIB a la mitad y acelera la recuperación post-desastre.

La aplicación de inteligencia artificial para predicción evita hasta el 15% de daños directos, equivalente a 70.000 millones de dólares anuales. Además, acelera la reconstrucción, limitando la caída del PIB al 3% en una década o al 2% en cuatro años.

  • Infraestructuras críticas frente al clima: carreteras, puentes y presas con diseño reforzado.
  • Sistemas de alerta temprana interconectados: sensores y digitalización para respuesta inmediata.
  • Soluciones basadas en la naturaleza: zonas verdes que amortiguan inundaciones y sequías.

Pilares y recomendaciones específicas

Para alcanzar una resiliencia integral, proponemos tres pilares para la gestión hídrica y general:

  • Tecnología y digitalización: monitorización en tiempo real, redes inteligentes y tratamiento de aguas residuales.
  • Políticas y gobernanza robustas: integrar riesgos climáticos en la planificación y marcos regulatorios claros.
  • Inversión basada en ciencia: análisis de datos y escenarios climáticos para priorizar proyectos.

Recomendaciones clave:

  • Actualizar planes hidrológicos considerando escenarios futuros.
  • Fortalecer presas y canales con materiales resistentes.
  • Promover la participación ciudadana y la equidad en el acceso al agua.

Contexto español y fondos europeos

España lidera la vulnerabilidad en Europa a extremos climáticos. El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia moviliza más de 140.000 millones de euros hasta 2026, con fuerte foco en infraestructuras y conservación de ecosistemas.

El PRTR contempla hasta 163.000 millones de inversión pública entre 2021 y 2026. Además, el Plan 2025 de Defensa asigna 10.471 millones de euros a reforzar infraestructuras críticas militares y logísticas.

Estos fondos permiten modernizar redes eléctricas y de agua, impulsar energías renovables y diseñar ciudades más seguras y eficientes. La combinación de recursos nacionales y europeos garantiza un efecto multiplicador en innovación y empleo.

Perspectivas futuras y sectores clave (2026)

De cara a 2026, confluyen tres tendencias decisivas: descarbonización, inteligencia artificial y políticas favorables. El auge de centros de datos y servicios de IA impulsa la demanda de redes eléctricas confiables y eficiencia energética.

España tiene la oportunidad de convertirse en referente europeo en infraestructuras sostenibles, gracias a su fortaleza en innovación y su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La actualización de redes de transporte, agua y defensa definirá su liderazgo.

La Coalición para Infraestructuras Resilientes (CDRI) agrupa a 51 países y decenas de organizaciones, con más de 21 millones de dólares en proyectos. Su mensaje es claro: gran parte de las infraestructuras del 2050 aún están por construirse.

En este escenario, cada euro invertido en resiliencia no es un gasto, sino un catalizador de estabilidad, bienestar y competitividad. El desafío es mayúsculo, pero la recompensa —un futuro más seguro y próspero— resulta inigualable.

Recordemos las palabras de líderes y expertos: prioritizar la adaptación climática debe ser un compromiso ineludible de política pública, y la colaboración entre sectores públicos y privados, el motor de un mañana resiliente.

Invertir hoy en infraestructuras resilientes es sembrar protección, progreso y esperanza para las generaciones presentes y futuras.

Maryella Faratro

Sobre el Autor: Maryella Faratro

Maryella Faratro escribe para Prismal con enfoque en educación financiera, organización del dinero y construcción de hábitos económicos responsables.