En un mundo donde la competitividad se decide en función de la capacidad para generar avances, la ubicación de los centros de investigación y desarrollo (I+D) está experimentando un cambio dramático. Este artículo explora cómo ha evolucionado la distribución global del talento y revela las regiones que están redefiniendo el futuro de la innovación.
La innovación se compone de insumos y resultados: mientras las instituciones, el capital humano y la infraestructura dan forma a la base, la creación de conocimiento y los avances tecnológicos representan los frutos finales. Un informe de la WIPO y el Growth Lab de Harvard analizó 2.5 mil millones de datos para mapear más de 2,500 capacidades de innovación en 193 países.
De acuerdo con el reporte Innovation Capabilities Outlook 2026, tan solo el 10 por ciento de las economías evaluadas cumple su potencial tecnológico, lo que subraya una brecha entre las naciones líderes y el resto.
El Global Innovation Index 2024 posiciona a Suiza, Suecia y Estados Unidos en la cima, con un margen claro sobre sus competidores. Este ranking mide investigación y desarrollo, valor agregado de manufactura, densidad de empresas de alta tecnología, concentración de investigadores, eficiencia educativa y actividad de patentes.
Tras este quinteto, Corea del Sur, Finlandia, Países Bajos, Alemania y Dinamarca completan el top 10, mientras que China, Francia y Japón se acercan rápidamente.
Silicon Valley sigue siendo el referente indiscutible para startups y gigantes tecnológicos. Su concentración de capital de riesgo, universidades de primer nivel y cultura emprendedora lo consolidan como la meca de la innovación.
Sin embargo, otras ciudades han emergido con fuerza:
Beijing se beneficia de un sólido apoyo gubernamental y un vasto mercado interno que impulsa gigantes tecnológicos nacionales. Berlín combina una cultura vibrante con un ecosistema de startups dinámico, atrayendo talento global. Tel Aviv se distingue por su capacidad de convertir ideas disruptivas en productos exportables, gracias a un enfoque militar en investigación aplicada.
Más allá de la costa oeste, regiones de gran crecimiento tecnológico están cambiando el mapa de EE. UU. Indianapolis se distancia de la tradición industrial al invertir en incubadoras y capacitación universitaria. Raleigh, en el Research Triangle, destaca por su comunidad académica y proyectos de R&D.
Denver atrae a jóvenes profesionales con un estilo de vida equilibrado y espacios de coworking de última generación. En Richmond, la oferta de 21.5 empleos en IA por cada 100,000 residentes casi duplica el promedio nacional, combinando asequibilidad con expansión corporativa y centros de datos.
Para 2026, el "Tier-2 Takeover" está remodelando el ecosistema de Global Capability Centers. Históricamente, seis metrópolis agrupaban el 90% de los centros de I+D corporativos. Ahora, ciudades de segundo nivel acaparan inversiones estratégicas.
Este modelo hub-and-spoke combina la profundidad de metrópolis como Bengaluru con la eficiencia de las ciudades Tier-2 para funciones especializadas.
Europa también refuerza su posición: Múnich se enfoca en ingeniería profunda y manufactura avanzada; Barcelona lidera en biotecnología y salud; Manchester emerge como un actor clave en materiales avanzados e inteligencia artificial.
Existen varios índices que siguen la evolución de la I+D mundial:
El Bloomberg Innovation Index evalúa a 60 naciones por siete métricas, desde productividad hasta actividad de patentes. El GII 2025, con su tema "Innovation at a Crossroads", examina más de 132 economías, identificando los 100 clusters más dinámicos. Por su parte, el reporte Innovation Capabilities Outlook 2026 de WIPO ofrece un mapeo exhaustivo de fortalezas y áreas de mejora en 193 países.
El auge de ciudades emergentes está transformando economías locales, generando empleo, elevando el valor de los inmuebles y fomentando ecosistemas{ de innovación inclusiva. Los costos operativos más bajos y el talento aún por descubrir convierten a estas regiones en objetivos prioritarios para las grandes corporaciones.
De cara a 2026, las oportunidades se concentran en:
Las empresas y gobiernos que comprendan esta nueva geografía de la innovación estarán mejor posicionados para liderar los próximos grandes avances tecnológicos.
Referencias