En las últimas décadas, los países en desarrollo han demostrado ser laboratorios de creatividad financiera, creando modelos fintech en mercados emergentes que ahora inspiran a todo el mundo. Desde Asia hasta África subsahariana y Latinoamérica, estas regiones han diseñado soluciones adaptadas a condiciones de infraestructura limitada y poblaciones desatendidas.
Los mercados emergentes son definidos por su rápida adopción móvil y su necesidad de servicios accesibles. Regiones como India, Brasil y Nigeria han implementado sistemas de pago y banca digital que funcionan con bajos recursos tecnológicos.
Esta innovación global desde la periferia no solo resuelve problemas locales, sino que marca tendencias mundiales, acelerando la evolución de la industria financiera.
Las fintech de economías en desarrollo han explorado múltiples enfoques para atender a usuarios excluidos o con conectividad limitada. Estas estrategias combinan tecnología con canales físicos y educación.
El crecimiento del sector fintech en emergentes ha superado al de mercados maduros, con una recuperación del 65% en inversiones durante 2024. El 70% de las startups atiende micropymes, frente al 48% global en 2022.
Sólo el 35% de la población en economías en desarrollo tiene acceso a internet, lo que impulsa soluciones mixtas. Más de 130 países exploran CBDC para mejorar interoperabilidad y trazabilidad.
Para 2026, las soluciones desarrolladas en la periferia se consolidan como infraestructura esencial para todo el planeta. Las innovaciones experimentales se vuelven estándares de la industria.
La regulación en América Latina brinda mayor certidumbre en 2026, aunque limita la creación de superapps totalmente integradas. La confianza de los usuarios sigue siendo clave y se construye mediante educación financiera y credibilidad institucional.
La infraestructura irregular de datos e internet requiere mantener canales híbridos, combinando tecnología digital con redes de agentes y SMS. Esto ofrece una oportunidad única de llegar a segmentos de bajos ingresos y zonas rurales.
Las fintech pueden monetizar open banking a través de APIs premium, BaaS y servicios de valor agregado. Asimismo, los Deobanks regulados ofrecen un puente entre DeFi y la banca tradicional, ampliando la oferta de productos.
La periferia financiera ha demostrado que la adversidad puede ser un motor de innovación. Al adoptar estas experiencias, las instituciones globales aceleran su transformación y aseguran inclusión financiera verdadera para miles de millones de usuarios.
Los modelos fintech de mercados emergentes no solo resuelven desafíos locales, sino que redefinen la banca, los pagos y la financiación sostenible a escala mundial. El futuro se escribe con la experiencia de quienes construyen soluciones en la periferia y las elevan al centro del escenario global.
Referencias