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Monedas digitales de banco central: Implicaciones globales

Monedas digitales de banco central: Implicaciones globales

03/01/2026
Yago Dias
Monedas digitales de banco central: Implicaciones globales

Las monedas digitales de banco central (CBDC) están transformando el panorama financiero global, impulsadas por la búsqueda de mayor eficiencia, inclusión y competitividad. Frente al avance vertiginoso de las criptomonedas descentralizadas y las stablecoins privadas, muchos países exploran este nuevo instrumento con el objetivo de modernizar sus sistemas de pago. En este artículo analizaremos los conceptos básicos, el estado actual de proyectos en distintas regiones, los motivos que animan a las autoridades monetarias y las consecuencias económicas y tecnológicas que podrían derivarse.

Conceptos básicos y tipologías

Una CBDC es una forma digital de la moneda soberana emitida y respaldada por el banco central, concebida como equivalente al efectivo pero en formato electrónico. Su curso legal permite que actúe como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor, de manera similar al dinero físico.

Es importante diferenciarla de otros activos digitales. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas, que carecen de un emisor único y suelen presentar volatilidad muy elevada y riesgos de seguridad, la CBDC garantiza estabilidad y confianza al estar respaldada por el Estado. Frente a las stablecoins emitidas por entidades privadas, evita la incertidumbre sobre reservas y regulación. Y, en comparación con el dinero bancario comercial, se trata de un pasivo del banco central, con liquidez directa y sin riesgo de contrapartida intermediaria.

En cuanto a su arquitectura, existen tres modelos principales: directa, en la que el banco central gestiona cuentas de usuarios; intermediada o híbrida, que delega la atención al cliente en bancos y fintech; y basada en tokens, donde circulan unidades digitales con propiedad criptográfica. Además, las CBDC pueden ser minoristas, orientadas al público general, o mayoristas, reservadas a instituciones financieras para liquidaciones de alto volumen.

Panorama global y cifras clave

Más de 130 jurisdicciones, que representan alrededor del 95–98 % del PIB mundial, están investigando o desarrollando CBDC en diversas fases. Algunas ya han lanzado sus proyectos al público, mientras que otras se hallan en pruebas piloto avanzadas.

Las proyecciones más optimistas indican que el valor anual de pagos procesados con CBDC podría crecer de unos cientos de millones de dólares en 2023 a más de 200.000 millones en 2030. Sin embargo, encuestas internas de bancos centrales reflejan preocupaciones sobre la adopción, especialmente en mercados emergentes. En Europa, Reino Unido y Estados Unidos, cerca del 15–20 % de los consumidores creen que las CBDC se convertirán en un medio de pago dominante.

En Latinoamérica destacan los proyectos en Ecuador y Brasil, centrados en mejores pagos interbancarios. En África, Ghana y Sudáfrica prueban soluciones híbridas para impulsar la inclusión rural. Japón, Corea del Sur y Canadá exploran prototipos para pagos de bajo importe y liquidaciones nocturnas. Cada experiencia aporta lecciones sobre usabilidad, seguridad y gobernanza.

Motivaciones y objetivos de los bancos centrales

Las autoridades monetarias persiguen diversos fines al impulsar CBDC. Entre los más destacados, podemos enumerar:

  • Inclusión financiera y modernización de pagos: permitir que poblaciones no bancarizadas accedan a servicios básicos mediante monederos digitales de bajo costo.
  • Mejorar la eficiencia operativa reduciendo costos asociados al efectivo, como transporte y seguridad.
  • Fortalecer la soberanía monetaria ante el avance de criptomonedas globales que podrían desplazar la moneda nacional.
  • Perfeccionar la política monetaria con herramientas de transmisión directa, como estímulos o transferencias de emergencia.

En muchos países en desarrollo, las CBDC facilitan subsidios directos y trazabilidad de fondos. Mientras, en economías avanzadas, el foco está en complementar los sistemas de pago existentes y mantener el efectivo como respaldo.

Implicaciones macroeconómicas y para el sistema financiero

La introducción de una CBDC puede alterar profundamente la relación entre bancos comerciales, empresas y usuarios. Uno de los riesgos más debatidos es la posibilidad de corridas digitales sobre depósitos bancarios en momentos de estrés, si los clientes prefieren mover sus fondos al banco central.

  • Para mitigar este riesgo, se proponen límites de saldo en monederos oficiales y tasas de interés menos atractivas que los depósitos tradicionales.
  • La distribución a través de bancos y entidades privadas busca preservar su papel como intermediarios y evitar la desintermediación total.
  • El modelo de negocio bancario podría evolucionar hacia una mayor dependencia de financiación mayorista y mercados de capitales.

En la política monetaria, la CBDC abre la puerta a instrumentos de gran precisión, como tasas diferenciadas según el tipo de usuario o el nivel de saldo. Aunque prometedor, este enfoque enfrenta debates sobre privacidad y posibles distorsiones en el comportamiento de los ahorradores.

Desde la perspectiva de estabilidad financiera, es vital establecer robustos esquemas de gobernanza y ciberseguridad. Un ciberataque a la infraestructura de la CBDC podría tener efectos sistémicos instantáneos.

Dimensión tecnológica

El diseño de una CBDC combina varias tecnologías avanzadas para garantizar velocidad, seguridad y escalabilidad. Entre ellas destacan:

  • Registros distribuidos o sistemas centralizados de alta disponibilidad, a menudo integrando ambos para optimizar rendimiento y cumplimiento.
  • Criptografía de última generación, que protege la autenticidad de las transacciones y la confidencialidad de datos.
  • Plataformas de interoperabilidad que facilitan pagos transfronterizos instantáneos entre distintas CBDC.

Los proyectos de “múltiples CBDC” en Asia y Oriente Medio prueban redes compartidas que reducen costos y tiempos frente al sistema corresponsal tradicional. Por su parte, el diseño de monederos offline promete llevar servicios financieros a zonas sin conexión permanente.

En definitiva, las monedas digitales de banco central emergen como un instrumento poderoso con potencial para redefinir la arquitectura monetaria y ofrecer beneficios en eficiencia, inclusión y soberanía. Su despliegue implica complejos retos de diseño, regulación y adopción, que varían según el contexto económico y tecnológico de cada país.

Al avanzar en su implementación, los bancos centrales deben equilibrar innovación y riesgo, construyendo infraestructuras resilientes que protejan tanto la seguridad financiera como la privacidad de los usuarios. De esta forma, las CBDC podrán convertirse en un complemento sólido al efectivo y en un catalizador de la modernización global de pagos.

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

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