El turismo se ha consolidado como uno de los pilares de la economía mundial, generando un impacto profundo en el desarrollo social y la prosperidad de múltiples regiones. Su capacidad de adaptarse a nuevas tendencias y superar desafíos lo convierte en un dinamizador clave para el crecimiento económico y la creación de empleo.
En 2024, la contribución del sector de los viajes y el turismo al PIB mundial se situó en torno al 10 %, con cifras que rondan los 11–11,7 billones de dólares según la OMT y el WTTC. Estas magnitudes reflejan aproximadamente 10 % del PIB global, un síntoma de la relevancia que tienen los desplazamientos internacionales y domésticos en la economía.
El gasto turístico internacional alcanzó su máximo prepandemia en 2019, rondando los 2 billones de dólares, y se espera superar la marca en 2025 con unos 2,1 billones. Si añadimos el gasto doméstico, la cifra global se eleva a cerca de 4 billones de dólares, distribuidos entre alojamiento, ocio, transporte y servicios complementarios.
En cuanto al empleo, el turismo generó entre 348 y 371 millones de puestos de trabajo en 2024–2025, lo que equivale a cerca de 1.500 millones de llegadas internacionales y a uno de cada diez empleos en el mundo. Las proyecciones hasta 2035 apuntan a más de 460 millones de empleos vinculados directa o indirectamente al sector, consolidándolo como un motor económico fundamental y una fuente de inclusión social.
Tras el desplome de 2020, las llegadas internacionales se recuperaron de forma constante, alcanzando en 2024 cifras ligeramente superiores a las de 2019. En el primer semestre de 2025 se contabilizaron cerca de 690 millones de turistas extranjeros, un incremento del 5 % respecto al mismo periodo del año anterior y un indicador de que la demanda global sigue reforzándose.
A pesar de su carácter global, el turismo muestra dinámicas muy diversas según la región. Mientras África lidera el crecimiento con un incremento de alrededor del 12 % en llegadas, Europa mantiene su posición como el destino principal, con más de 340 millones de visitantes internacionales en la primera mitad de 2025.
España, con un crecimiento del 5 % en llegadas y un aumento del 8–9 % en ingresos, ejemplifica cómo el gasto turístico se hace tan relevante como el volumen de visitantes. Por su parte, países como Francia, Estados Unidos, México y Türkiye continúan siendo líderes en recibimientos, mientras que China e India destacan como grandes emisores de viajeros.
La flexibilización de restricciones y la mejora de la conectividad aérea han impulsado la reapertura progresiva de destinos asiáticos y de otros mercados clave. Además, la combinación de ocio y trabajo a distancia ha hecho evidente la tendencia hacia estancias prolongadas y modelos de turismo más flexibles.
La digitalización se ha convertido en un catalizador de la personalización de experiencias y de la optimización de recursos. Desde plataformas de reserva online hasta aplicaciones de realidad aumentada en destinos históricos, avances tecnológicos y digitales están redefiniendo el modo de planificar y disfrutar el viaje.
Grandes planes de inversión, como la Vision 2030 de Arabia Saudí, destinada a diversificar la economía con proyectos turísticos millonarios, o los fondos europeos orientados al turismo sostenible, demuestran el papel activo de la política pública en impulsar el cambio estructural del sector.
El turismo es gran generador de empleo juvenil femenino, impulsando la inclusión y ofreciendo oportunidades en zonas rurales y urbanas. Sin embargo, la estacionalidad y la precariedad laboral siguen siendo desafíos que requieren políticas activas y formación especializada.
Mirando hacia adelante, el turismo global afronta retos interconectados que demandan un enfoque integral:
El futuro del turismo dependerá de la capacidad de los actores públicos y privados para colaborar, innovar y proteger los destinos sin sacrificar su autenticidad. La digitalización, la sostenibilidad y la creación de experiencias significativas serán clave para mantener esta industria como un pilar de desarrollo global y asegurar su crecimiento equilibrado en las próximas décadas.
Referencias