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Turismo sostenible: Un nuevo enfoque para la industria

Turismo sostenible: Un nuevo enfoque para la industria

02/01/2026
Yago Dias
Turismo sostenible: Un nuevo enfoque para la industria

El turismo, uno de los sectores económicos más dinámicos del mundo, enfrenta el desafío de reinventarse. Este artículo analiza cómo incorporar la sostenibilidad de manera transversal, para lograr un equilibrio real entre crecimiento económico, bienestar social y protección ambiental.

¿Qué es el turismo sostenible?

De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (OMT) y otros organismos internacionales, el turismo sostenible es aquella actividad turística que tiene en cuenta de forma equilibrada los impactos económicos, sociales y ambientales. Su misión principal es protege recursos naturales y culturales para las generaciones futuras, promoviendo un desarrollo armónico y responsable.

Diversos términos suelen emplearse en el sector. El ecoturismo se orienta a experiencias en espacios naturales; el turismo responsable pone énfasis en el respeto cultural y social; el turismo regenerativo va más allá al buscar restaurar ecosistemas. Sin embargo, el turismo sostenible se presenta como un nuevo modelo de negocio transversal que integra objetivos de conservación y desarrollo en todas las etapas del viaje.

Este enfoque conecta directamente con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial con el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), el ODS 12 (producción y consumo responsables) y el ODS 13 (acción por el clima). Las empresas y destinos que adoptan principios de sostenibilidad contribuyen al cumplimiento de metas globales.

El rol económico y social del turismo global

El turismo aporta más del 10 % del PIB mundial y genera aproximadamente uno de cada diez empleos. En 2022, la actividad turística internacional superó los 1.400 millones de llegadas, recuperando gradualmente un escenario cercano al periodo pre-COVID.

Esta industria es especialmente vital para muchos países en desarrollo, donde representa hasta el 30 % de las exportaciones de bienes y servicios. Su capacidad de generar ingresos en divisas y oportunidades laborales, tanto directas como indirectas, favorece la reducción de la pobreza y el impulso de economías locales.

Europa obtuvo cerca de 750 millones de llegadas internacionales en 2022, pero Asia-Pacífico y América Latina registran las tasas de crecimiento más altas, con incrementos anuales superiores al 5 % en algunos destinos. El turismo de naturaleza, los viajes de larga distancia y los destinos emergentes marcan las tendencias post-pandemia.

Además, la digitalización del sector ha potenciado la personalización de experiencias y la eficiencia operativa, permitiendo a empresas y administraciones digitalización y análisis de datos turísticos para optimizar recursos y distribuir el flujo de visitantes a lo largo del año.

Impactos negativos del turismo tradicional

  • Impactos ambientales: sobreexplotación de recursos hídricos, emisiones de gases de efecto invernadero, generación masiva de residuos y degradación de ecosistemas frágiles.
  • Impactos sociales: turistificación de barrios, pérdida de identidad cultural, conflictos con residentes y condiciones laborales precarias.
  • Impactos económicos-territoriales: dependencia de una sola actividad, gentrificación y fuga de beneficios hacia grandes cadenas multinacionales.

En destinos costeros, el consumo intensivo de agua en hoteles, piscinas y campos de golf agrava la escasez hídrica. Los cruceros, además, contribuyen significativamente al huella de carbono, consumo de agua y energía, afectando la calidad del aire y del agua.

Socialmente, la saturación turística altera la vida de las comunidades locales. Se observa una asimilación de la oferta a las necesidades del visitante, en detrimento de usos tradicionales. La economía informal y los empleos estacionales crean inestabilidad laboral y disminuyen la calidad de vida de los trabajadores del sector.

En el ámbito territorial, el turismo masivo genera dependencia económica. Cuando las cadenas hoteleras y las plataformas de alquiler van dirigidas por multinacionales, gran parte de los beneficios abandona la región, debilitando el tejido productivo local.

De los impactos a la innovación: un nuevo enfoque para la industria

La transición hacia un modelo sostenible implica una visión centrada en el valor. Se busca turismo de valor que incentive estancias más largas y un mayor gasto per cápita en productos y servicios locales, fortaleciendo la economía comunitaria.

  • Turismo de valor: estancias prolongadas y calidad de los ingresos.
  • Incorporación de indicadores ambientales, como huella de carbono, consumo de agua y energía.
  • Desarrollo de la economía circular aplicada al turismo, fomentando el reciclaje y el alquiler de equipamientos.
  • Digitalización y análisis de datos turísticos para gestionar flujos turísticos y evitar la saturación.

Para implementar este enfoque, las empresas deben integrar sistemas de gestión ambiental y social, establecer metas de reducción de emisiones y promover la igualdad de género y la inclusión de grupos vulnerables.

Además, la gobernanza requiere transparencia y participación comunitaria: publicar informes de sostenibilidad, obtener certificaciones reconocidas y abrir mecanismos de diálogo con la comunidad local.

Tendencias de demanda y perfil del viajero

La conciencia ecológica y social influye cada vez más en la elección de destinos. Más del 70 % de los turistas manifiesta su interés en viajar de forma responsable, aunque en la práctica muchos priorizan el precio y la conveniencia.

  • Viajeros “eco-conscientes” dispuestos a pagar más por prácticas verdes.
  • Viajeros “pragmáticos” que valoran la sostenibilidad si no encarece demasiado el viaje.
  • Viajeros indiferentes o desinformados, para quienes el precio sigue siendo el factor principal.

Para los turistas comprometidos, las etiquetas ecológicas y los sellos de calidad como Green Key o Biosphere Certified resultan fundamentales al momento de la elección.

Aunque la intención es alta, la discrepancia entre discurso y acción revela la necesidad de ofrecer opciones competitivas y accesibles que combinen responsabilidad y valor económico.

Políticas públicas y marcos estratégicos

Los gobiernos han elaborado planes nacionales que establecen objetivos claros y asignan presupuestos para la sostenibilidad turística. La Unión Europea, por ejemplo, financia proyectos a través de fondos FEDER y NextGenerationEU para modernizar infraestructuras y mejorar la gestión de residuos.

Países como Costa Rica, Nueva Zelanda y Portugal han implementado tasas turísticas verdes que se reinvierten en proyectos de conservación y desarrollo local. Estas tasas varían entre 1 y 5 euros por visitante, según el destino y el tipo de alojamiento.

En el ámbito normativo, se promueven estándares de eficiencia energética para alojamientos, sistemas de tratamiento de aguas residuales y regulación del transporte masivo. Las autoridades locales definen cupos de visitantes, limitan las emisiones y diseñan planes de movilidad sostenible.

Casos y ejemplos de destinos sostenibles

Distintos destinos han logrado equilibrar desarrollo y conservación:

Copenhague se ha convertido en un referente de movilidad sostenible, con una red de ciclorrutas que supera los 400 kilómetros y un plan de neutralidad de carbono para 2025.

Costa Rica, reconocido globalmente por sus parques nacionales y programas de pago por servicios ambientales, atrae a turistas interesados en la biodiversidad y la conservación.

En las Azores, Portugal, se integran energías renovables, certificaciones de turismo responsable y gestión limitada de plazas turísticas para proteger hábitats marinos.

Estos ejemplos demuestran que es posible ofrecer experiencias únicas, generando beneficios económicos sin sacrificar el entorno.

España: un caso ilustrativo

España es líder mundial en recibimiento de turistas, contribuyendo con más del 13 % del PIB. En 2023, los visitantes internacionales superaron los 85 millones y generaron cerca de 100.000 millones de euros en gasto.

La Estrategia de Turismo Sostenible España 2030 plantea diversificar la oferta hacia destinos de interior, reforzar la oferta cultural y natural, y promover el turismo accesible y de calidad. Comunidades como Canarias y Baleares han lanzado planes pioneros de economía circular y movilidad eléctrica.

Asimismo, se impulsa la formación y la certificación de alojamientos, guías y empresas náuticas. La colaboración público-privada, junto con la participación ciudadana, aporta una visión integral que favorece la resiliencia y la competitividad del sector.

Conclusión y perspectivas

El turismo sostenible representa una oportunidad para redefinir la industria desde sus cimientos. Incorporar criterios ambientales, sociales y económicos no solo protege el planeta, sino que fortalece la oferta y la imagen de los destinos.

Gobiernos, empresas y viajeros deben asumir roles activos: promover prácticas responsables, apoyar políticas públicas y elegir opciones que generen un impacto positivo. Solo así se consolidará un modelo turístico capaz de beneficiar a las comunidades, el entorno y las generaciones venideras.

Referencias

Yago Dias

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